Eso de “la igualdad” ha sido todo un cáncer para nuestra sociedad. Parece ser que se confunde este concepto de “igualdad” con el de “equilibrio“, ya que mientras el primero no existe, el segundo es lo que realmente se busca en una relación humana.
En lo particular podemos culpar a la frase “trata a los demás como quisieras que te trataran a ti” de todo este tipo de confusiones con respecto al trato que damos a los demás. No sé quién fue el esquizofrénico al que podemos culpar de esto, pero algo es cierto, la frase es completamente errónea. Esto es precisamente el principal problema de la falta de empatía en el trato interpersonal, creemos que los demás son como nosotros y que reaccionarán y se comportarán como nosotros lo haríamos.
Cada persona es diferente, cada quien expresa sus sentimientos, su cariño y sus pasiones de manera diferente, en forma diferente y con tiempos diferentes. Es precisamente por esta razón por la cual se crean tantas confusiones, frustraciones y malos entendidos a la hora de darle a alguien algo. Los ejemplos son miles, pero por ejemplo es común que nosotros demostremos nuestro afecto de una manera “como quisiéramos que nos lo demostraran a nosotros“, pero ¿Cómo sabemos que eso es lo que quiere esa persona?. Eso de tratar a los demás como quisiéramos ser tratados brilla por su falta de empatía y consideración a los demás, ya que estamos imponiendo nuestra manera de sentir y pensar a las demás personas. Lo que puede ser valioso para nosotros, para la otra persona puede que no tanto. “Si yo fuera tú estaría feliz” indica una falta total y completa de empatía y un absoluto egoísmo de nuestra parte.
Volviendo a la frase. Muchos argumentan que debemos aplicarla porque “todos queremos que nos traten con respeto y cordialidad“, y he aquí el problema el respeto y la cordialidad tienen muchas representaciones. Por ejemplo, una persona puede que guste de un trato seco, sobrio y sin aspavientos de los empleados de una tienda, mientras que otro tipo de personas puede preferir un trato amable, cálido y lleno de interacción de quienes lo atienden. Entonces ¿cómo debemos tratar a los clientes? ambas formas son respetuosas y cordiales, pero cada una con un estilo diferente. Precisamente por eso uno de los principios de “atención al cliente” es la frase “conoce a tu cliente“, para que puedas dar el trato “que él espera“.
De aquí se desprende una nueva frase: “hay que tratar a los demás como quieren ser tratados“. Evidentemente esto implica un conocimiento de la persona, ya que hay que entenderla y saber qué es lo que esa persona gusta y percibe como valioso para saber el trato que le debemos dar. No, no es sencillo, y en el ámbito de parejas esto es aún más difícil, ya que por esas creencias de que “el amor” (como sentimiento) es lo más importante, suponemos que lo que le damos a nuestra pareja será lo más maravilloso y valioso para ella; y esto no siempre es así.

